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¿Qué historia esconden las Salinas de Calpe?


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Las Salinas de Calpe: historia, curiosidades y flamencos junto al Peñón de Ifach

Hay lugares de Calpe que llaman la atención nada más verlos. El Peñón de Ifach es probablemente el mejor ejemplo.

Y después están esos otros lugares que parecen formar parte del paisaje hasta que descubres todo lo que ha ocurrido allí.

Las Salinas de Calpe pertenecen al segundo grupo.

Hoy son un humedal situado prácticamente en pleno núcleo urbano, a pocos metros del mar y muy cerca del Peñón de Ifach. Flamencos, garzas y otras aves han convertido este espacio en uno de los rincones más fotografiados de Calpe.

Pero durante siglos su función fue completamente diferente.

Aquí se produjo sal, se abasteció a decenas de poblaciones y se desarrolló una actividad económica que estuvo estrechamente ligada a la historia de Calpe.

¿Cuál es el origen de las Salinas de Calpe?

Para entender la existencia de las Salinas hay que mirar primero al propio paisaje.

El Peñón de Ifach tuvo un papel fundamental en la formación de esta zona húmeda. Las Salinas ocupan una depresión próxima al mar formada por la acumulación de sedimentos y separada parcialmente del Mediterráneo.

Pero su importancia no procede únicamente de su geología.

Durante siglos, disponer de sal era muchísimo más importante de lo que podemos imaginar actualmente.

Antes de los frigoríficos y de los sistemas modernos de conservación, la sal permitía conservar alimentos durante largos periodos. Y en una población estrechamente vinculada al Mediterráneo y a la pesca como Calpe, disponer de ella era especialmente valioso.

Una historia que se remonta a la época romana

La relación entre Calpe, la pesca y la sal viene de muy lejos.

Muy cerca de las actuales Salinas se encuentra el yacimiento arqueológico de los Baños de la Reina, uno de los vestigios romanos más importantes de Calpe.

Durante la época romana existió en esta zona una importante actividad relacionada con el pescado. La sal era indispensable para conservarlo y elaborar productos derivados de la pesca.

Por eso, las Salinas y las instalaciones romanas próximas al litoral no pueden entenderse como elementos completamente aislados.

Formaban parte de una zona en la que el mar proporcionaba alimento y la sal permitía conservarlo y comercializarlo.

La actividad alcanzó especial importancia durante el siglo II d. C.

La sal se convirtió en un recurso estratégico

Con el paso de los siglos, la explotación de la sal siguió teniendo un considerable valor económico.

Después de la conquista cristiana del Reino de Valencia aparecen documentos que permiten conocer mucho mejor cómo se gestionaban las salinas.

En 1260, Jaime I concedió la explotación de las Salinas de Calpe a Bernat de Clora, reservándose la Corona una parte muy importante de la producción y de los derechos generados.

No era una cuestión menor.

Controlar la sal significaba controlar uno de los productos básicos de aquella sociedad.

Durante diferentes periodos históricos, la explotación pasó por distintas formas de administración y arrendamiento.

Las Salinas de Calpe llegaron a adquirir tal importancia que abastecieron de sal a más de 40 municipios.

Imagina por un momento el paisaje.

Nada de hoteles.

Nada de paseos marítimos.

Nada de edificios rodeando el humedal.

En su lugar, balsas, trabajadores recogiendo sal y mercancías que posteriormente debían transportarse hasta otras poblaciones.

Cuando transportar sal también era peligroso

Buena parte de la sal producida en Calpe se transportaba por mar.

Puede parecer la opción más lógica en una población costera, pero navegar por estas aguas no siempre resultaba seguro.

Durante determinados periodos, la presencia de piratas y corsarios en la costa mediterránea suponía un riesgo real para las embarcaciones y las mercancías.

La documentación histórica recoge incluso quejas relacionadas con la inseguridad existente en esta parte de la costa durante el siglo XVIII.

Producir la sal era solo una parte del trabajo.

Había que almacenarla, protegerla y conseguir que llegara hasta su destino.

El comienzo del declive de las Salinas

A finales del siglo XVIII, mantener la explotación empezó a resultar cada vez más complicado.

Las instalaciones necesitaban constantes reparaciones y las características del terreno dificultaban mantener en buenas condiciones balsas, almacenes y otras infraestructuras.

A ello se añadían las lluvias y los problemas provocados por las aguas estancadas.

La producción de Calpe fue perdiendo competitividad frente a otras salinas capaces de producir una sal más económica.

La situación llegó a un punto en el que mantener la explotación dejó de resultar rentable.

En 1786 se planteó formalmente el cierre de las Salinas y el traslado de la administración a Dénia.

Un año después se ordenó su inutilización.

Parecía el final de la actividad salinera en Calpe.

Pero no lo fue.

Las Salinas volvieron a tener una segunda vida

Durante el siglo XIX hubo diferentes intentos de recuperación de este espacio.

Sin embargo, la etapa moderna de las Salinas está especialmente vinculada a Vicente Buigues Ferrando, conocido como el Ti Marguí.

A principios del siglo XX impulsó nuevamente la explotación salinera.

Fue necesario transformar el terreno, construir nuevas balsas y crear sistemas capaces de controlar tanto la entrada de agua marina como la evacuación del agua procedente de las lluvias.

Con el tiempo también llegaron la mecanización y diferentes mejoras técnicas.

Entre 1940 y 1960, bajo la gestión de Antonio Buigues Vives, se modernizaron considerablemente las instalaciones con nuevos motores, molinos, balsas y canalizaciones.

Las Salinas volvieron así a formar parte del paisaje económico y cotidiano de Calpe durante buena parte del siglo XX.

¿Cuándo dejaron de producir sal las Salinas de Calpe?

La familia Buigues explotó directamente las instalaciones hasta comienzos de los años 70.

Posteriormente la actividad continuó mediante otros gestores hasta que, finalmente, la producción de sal terminó a finales de los años 80.

Terminaba así una actividad que, con interrupciones y transformaciones, había acompañado a Calpe durante siglos.

En 1993 las Salinas fueron declaradas zona marítimo-terrestre.

Desde entonces su función ha cambiado completamente.

El lugar en el que anteriormente trabajaban los salineros es actualmente uno de los espacios naturales más peculiares de Calpe.

Los flamencos de las Salinas de Calpe

Probablemente sean sus habitantes actuales más famosos.

Los flamencos de Calpe pueden observarse con frecuencia alimentándose tranquilamente en las aguas de las Salinas mientras, a pocos metros, continúa el movimiento habitual de la ciudad.

Y precisamente ese contraste hace que el lugar resulte tan especial.

Un humedal.

Edificios alrededor.

El Peñón de Ifach al fondo.

Y un grupo de flamencos paseando por el agua como si todo lo demás no existiera.

Aunque los flamencos son los grandes protagonistas, no están solos.

En el entorno de las Salinas se han detectado alrededor de 173 especies de aves, entre residentes y migratorias.

Garzas reales, cigüeñuelas, ánades, avocetas, cormoranes o martines pescadores son algunas de las especies que pueden aparecer en este espacio.

Existe además un sendero adaptado para observar las aves y recorrer parte del humedal.

¿Merece la pena visitar las Salinas de Calpe?

Sí, especialmente porque no necesitas organizar una excursión específica para conocerlas.

Las Salinas están integradas dentro de la propia ciudad y se encuentran muy cerca de otros lugares imprescindibles de Calpe, como el Peñón de Ifach y la playa de la Fossa.

Puedes acercarte caminando, rodear parte del humedal y detenerte en los puntos habilitados para observar las aves.

Si tienes suerte, los flamencos pondrán la fotografía.

Y ahora, después de conocer su historia, probablemente mirarás esas aguas de una forma diferente.

Porque donde hoy vemos aves y naturaleza hubo durante siglos trabajadores, balsas de producción, canales, almacenes y toneladas de sal esperando ser transportadas.

Un paisaje que cuenta parte de la historia de Calpe

Las Salinas son uno de esos lugares que explican cómo ha cambiado Calpe.

Primero fueron un recurso estratégico.

Después, una actividad económica.

Más tarde llegaron el abandono y la recuperación.

Y finalmente la naturaleza volvió a convertirse en protagonista.

Por eso merece la pena acercarse durante tus vacaciones, aunque solo sea para dar un paseo al atardecer y contemplar los flamencos con el Peñón de Ifach de fondo.

Y si quieres disfrutar de esta zona durante varios días, algunos de nuestros apartamentos de vacaciones en Calpe se encuentran muy cerca de las Salinas, las playas y el Peñón de Ifach.

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Fuentes y documentación

Para la elaboración de este artículo se han consultado diferentes fuentes sobre la historia y características de las Salinas de Calpe, entre ellas la información oficial de Turismo de Calpe y el trabajo de investigación histórica de Andrés Ortolá publicado en Historia de Calp, “La Salina de Calpe”.



3 thoughts on “¿Qué historia esconden las Salinas de Calpe?

    1. Hola Andrés,

      Gracias por escribirnos y por avisarnos.

      Hemos revisado el artículo y, efectivamente, parte de la información histórica utilizada para elaborarlo coincide con la documentación publicada en Historia de Calp.

      Vamos a actualizar el contenido, revisar su redacción e incluir la referencia correspondiente a tu trabajo y un enlace a la fuente original.

      Gracias por hacérnoslo saber y, sobre todo, por el trabajo de documentación que hay detrás de toda esa historia de Calpe.

      Un saludo,
      Alquileres LG

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